Dolor en el cuello, A que se debe y cómo afrontarlo

Dolor en el cuello, A que se debe y cómo afrontarlo

 

La vida sedentaria, la falta de ejercicios, las malas posturas y los esfuerzos físicos excesivos atentan contra la salud de la columna, en especial de la columna cervical.  La higiene postural y la ergonomía nos enseñan a llevar a cabo nuestras actividades diarias adoptando posturas distintas con la finalidad de evitar  posibles lesiones.

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La columna vertebral permite un amplio rango de movimientos de nuestro cuello y espalda, muchos de ellos llevados a cabo de forma casi inconsciente hasta que algún tipo de dolor en esta localización limita la normal actividad haciéndonos ver cuan importante es esta estructura para nuestra vida diaria.

La columna vertebral esta formada por 33 huesos, llamados vértebras, divididos en cinco segmentos, las primeras siete vértebras conforman la columna cervical,  entre las vértebras se ubican unas estructuras blandas en forma de anillos conocidos como discos intervertebrales, que actúan como un amortiguador que facilita los movimientos.  Por ser la columna cervical una de las partes más movibles de la columna vertebral, tiene  grandes probabilidades de desgastarse y sufrir lesiones,  aunado a esto las malas posturas condicionan que los discos se sometan a una carga deformante debida a la presión adicional, lo cual conlleva a que tiendan a desplazarse de su normal localización dando origen a las hernias discales.

Dolor en el cuello: ¿Cuál es su origen?

 En la gran mayoría de los casos, en especial en adolescentes y adultos jóvenes, el dolor de espalda se asocia con la ejecución de actividades en las que se requiere esfuerzo o  bien se llevan a cabo con malas posturas.  La exposición a estos factores a lo largo de nuestra vida lleva a un deterioro progresivo de la normal anatomía que abre paso a la aparición de la enfermedad degenerativa más frecuente del ser humano conocida como artrosis u osteoartritis.

Los malos hábitos posturales y los esfuerzos producen con el tiempo microtraumatismos que inicialmente suelen ser asintomáticos, pero luego se van presentando molestias de tipo tensión y contractura muscular, limitación para mover el cuello hacia los lados, molestias tipo calambres, corrientazos hacia los brazos y manos.   Una de las molestias más características que se presenta cuando ya hay desgaste del cartílago es el traquido articular, percibido como una sensación de ruido o de arena a nivel del cuello con los movimientos.  Los vasos sanguíneos que se dirigen a la cabeza también son afectados por las lesiones de la columna cervical, lo que explica la aparición de síntomas como mareos, vértigos, cansancio mental y embotamiento que también pueden presentarse en esos casos.

 Las malas posturas que afectan la columna cervical

Dado que la columna cervical es la parte más móvil de la columna vertebral, presenta grandes posibilidades de desgaste, en especial si se somete a posturas inadecuadas sostenidas por períodos de tiempo prolongados.  Esto suele ocurrir con frecuencia en los siguientes casos:

  • Trabajo con computador, puede condicionar un esfuerzo de flexión o extensión del cuello de acuerdo con a altura a la que se encuentre el monitor.  Lo ideal es que el borde superior de la pantalla quede a la altura de la vista.
  • Trabajo con la vista fija en documentos que se tienen sobre el escritorio, esto produce un esfuerzo sostenido en flexión del cuello. Si debe trabajar transcribiendo documentos es recomendable el uso de un atril ya que permite mantener los papeles más cerca de los ojos y en un ángulo que facilita reducir la flexión del cuello.
  • Uso del teclado,  si no se usa un soporte adecuado para apoyar los brazos se genera tensión en los hombros y la arte alta de la espalda, esto ocurre también cuando la silla no posee apoyabrazos.
  • Asiento, debe tener altura ajustable, con posibilidad de inclinar el respaldar hacia delante y hacia atrás, es recomendable que disponga de apoyabrazos.
  • Actividades domésticas en la que se mantenga el cuello en extensión,  como tender ropa, limpiar vidrios y gabinetes altos.
  • Actividades en las que se mantenga el cuello en flexión,  como leer y ver televisión en la cama con varias almohadas bajo la cabeza.

 Qué hacer en caso de dolor en el cuello, ¿cuál es su tratamiento?

Existe una serie de consejos útiles para prevenir la aparición de dolor en el cuello, todos ellos enfocados en la adopción de posturas correctas.  Sin embargo cuando el dolor ya está presente se hace necesaria la ayuda de un especialista.

Desde el punto de vista médico,  el punto de partida corresponde a una evaluación física detallada tanto de las estructuras del cuello como del organismo en general para descartar una serie de problemas responsables de la aparición de dolor en el cuello distintos a los problemas musculares, en estos últimos cabe descartar alteraciones de la glándula tiroides, amígdalas, articulación temporomandibular, infecciones y tumores.

Una vez identificada la causa se determina la necesidad de practicar estudios complementarios, muchas veces el examen físico es suficiente sin embargo, cuando se hace necesario, una radiografía o una resonancia magnética suelen ser de gran ayuda.  En materia de tratamiento en los centros de terapia del dolor se cuenta con opciones de terapias que van más allá de la prescripción de algún analgésico o relajante muscular, los problemas dolorosos del cuello deben complementarse con terapias locales para eliminar el dolor como la terapia neural y los bloqueos, en muchos casos se acompañan por un programa de rehabilitación que permite eliminar las contracturas de los músculos y recuperar la normal movilidad del cuello, así como por actividades de terapia ocupacional en las que se enseña a la persona a llevar a cabo sus actividades diarias sin lesionarse y una rutina sencilla de estiramientos y técnicas de relajación que podrá efectuar en su hogar u oficina para evitar que las molestias vuelvan a aparecer.

Cuando los problemas de la columna cervical no reciben un tratamiento adecuado suelen volverse crónicos, es decir sostenidos en el tiempo, afectando las emociones, el sueño y el ánimo de quien los padece.  Si este es su caso, no debe acostumbrarse a sentir dolor, busque ayuda especializada y seguramente además de vivir sin dolor, recuperará su calidad de vida.

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